Radio El Sembrador RTV

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Padres

Padres que Guían a sus hijos

 Padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del señor. (Efesios 6:4) Cuando yo escribía este capitulo, encontré en mis notas una copia de un articulo de la revista Newsweek titulado “amados padres: Salven a sus hijos”. El autor, Christopher N. Bacorn, experimentado psicólogo de Texas, lamentaba que la mayoría de los delincuentes juveniles envueltos en violencia, uso de armas de fuego y drogas eran varones. ¿ Dónde están los padres? Y respondía: “ bueno, puedo decirle donde no están.
 
No están en una reunión de padres, profesores y alumnos ni en algún recital de piano. No están enseñando en la escuela dominical. No los va a encontrar en la oficina del pediatra con un hijo enfermo en sus brazos...” Y nosotros sabemos que esto es asi. Porque sin Cristo en nuestras vidas, nosotros también podríamos ser un “padre ausente”. También podríamos estar en el campo de golf, en las canchas de tenis, en el partido de fútbol, en el lago pescando o trabajando desde temprano en la mañana hasta tarde en la noche. También podríamos pasar frene al televisor un promedio de 6 horas por día. En resumen, sin una comprensión bíblica de las prioridades establecidas por Dios a nosotros como hombres según el corazón de Dios, podríamos estar en cualquier parte, menos en la compañía de nuestros hijos.
 
Para los padres cristianos, Dios nos ha dado en la Biblia instrucciones especificas sobre nuestras funciones y responsabilidades. Efesios 5 da la orden de marchar juntos en nuestra relación con nuestras esposas. Y luego Ef 6 nos da estas pautas para criar a nuestros hijos:
 Vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, si no criadlos en disciplina y amonestación del Señor.
¿Cómo hizo Pablo? En la primera mitad de la carta a Efesios, estableció un fundamento doctrinal para sus lectores, dándoles importantes verdades que podían creer y sustentar.
 
Luego, en la segunda mitad de la carta explico como vivir esas verdades, empezando con estas palabras: “ Os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados” (Efesios 4:1). En esencia, Pablo esta diciendo:
“tomen las verdades que les he dado sobre su relación con Dios, queridos hermanos y hermanas en Cristo, y vivan su fe en sus relaciones en el hogar”. Pablo está diciendo que el comportamiento de una persona siempre refleja sus creencias.
 
Dios dice a los maridos: “ Maridos, amad a vuestras mujeres”. (Ef 5:25) Como amamos y cuidamos a nuestras esposas es un factor importante en la crianza de nuestros hijos.
 
¿Por que? Porque la paternidad es un compañerismo. Al amar y cuidar de su esposa, ella disfrutara de un sentimiento de bienestar. Esto a su vez. La capacita para centrar mejor su atención en los hijos. Esto no significa que ya puede renunciar a sus responsabilidades como padre.
 
Dios sigue demandando algo de UD. Él quiere que usted como padre eduque sus hijos “en la enseñanza e instrucción del Señor”. Esta es la opinión de Jesús sobre la importancia del corazón y su conexión con nuestra conducta:
El hombre bueno; del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo. Del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca (Lc 6:45) Jesús dijo de nosotros las siguientes palabras:
 Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
 
Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo(Mt 22:37).
 
Su amor por Dios afectará en forma natural sus relaciones con los que le rodean. Esto funciona así: si usted ama al Señor su Dios, amará a su prójimo. ¿Y quiénes son sus prójimos más cercanos? ¡Su esposa y sus hijos! .
 
Así como su esposa recibe las bendiciones de su relación con Dios, sus hijos también recibirán estas mismas bendiciones. De modo que hágase un examen interior. Porque tal como esté su corazón, así estará su familia..
Si su corazón no está bien, ningún sistema de crianza de los hijos, reglas o técnicas funcionará. Del estado de su corazón depende su paternidad.
 
Así como su relación con Dios afecta su conducta, de igual manera el comportamiento de sus hijos estará determinado por la relación de sus corazones con Dios. Por lo tanto, debemos preocuparnos por el corazón de nuestros hijos. ....la paternidad tiene que ver con pastorear el corazón.
 
Usted debe aprender a avanzar desde el comportamiento externo que se puede ver y palpar, hasta el interior impalpable del corazón interesándose por sus sentimientos. En otras palabras, usted debe aprender a comprometerse con ellos y no solo a criticarlos.
 
Ayudarles a descubrir las maneras como ellos están tratando de calmar la sed de sus almas con aquellos que no la sacia.
Ayudarles a descubrir con claridad la cruz de Cristo. La idea puede ser la siguiente: Si el comportamiento de los jóvenes va siempre dirigido por el corazón entonces la disciplina y el entrenamiento que son ocupaciones propias de la paternidad, deben también ser dirigidas por el corazón.
 
La conducta es determinada por el corazón, la corrección, la disciplina y la instrucción, todas tareas del padre, deben dirigirse al corazón. La tarea fundamental de los padres es pastorear el corazón de sus hijos.
 
Del antiguo testamento aprenderemos ahora una lección sobre paternidad. Dios les dio instrucciones de cómo dirigir su corazón hacia Él, para luego transmitir ese amor a sus hijos: Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.
Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes (Dt 6:5).
 
En primer lugar los padres son responsables de cultivar una relación íntima con Dios. Luego, tienen que traspasar ese amor a Dios a sus hijos y enseñarles con entusiasmo a amar a Dios en toda ocasión de su vida, en casa, fuera de ella, en el camino.... en todo tiempo.
Dios está exigiendo lo mismo de usted y de mí como papás. Tenemos que amar a Dios y trasladar ese mismo amor de Dios a nuestros hijos. Hoy se afirma que el cerebro es algo tan valioso que no debe menospreciarse.
Sin embargo, mucho más trágico resultaría si somos negligentes con el alma.
 
Hace poco encontré una situación bastante triste. Pregunté a una madre cuándo había empezado a asistir a la iglesia. Me dijo que hacía poco ella había empezado a asistir de nuevo.
Luego, con gran remordimiento me contó que su hija había querido ir a la iglesia cuando era pequeña. Pero que ahora, ya adolescente, no le interesaba.
Cuando la hija le había rogado que fueran a la iglesia, ella no había estado interesada. ¡Y ahora ya era demasiado tarde!.
 
La doctrina de los puritanos, tiene una perspectiva bastante inteligente sobre al criaza de los hijos y sobre las consecuencias eternas de nuestras acciones, cuando afirman lo siguiente: “Está en sus manos hacer de ellos los seres más bondadosos o crueles de todo el mundo; Ayúdeles a conocer a Dios y salvarse y así les habrá ayudado más que si los hubiera convertido en príncipes o princesas; si usted descuida sus almas y los cría en ignorancia, mundanalidad, impiedad y pecado, los estará exponiendo al diablo, el enemigo de las almas, casi como si se los vendiera a él, los estará sellando para ser esclavos de Satanás, quien los engañará y abusará de ellos en esta vida y los atormentará en la siguiente”.
 
Y como si lo anterior no fuera suficiente para motivarlo a usted a que tome su papel más noble en la preparación espiritual de sus hijos, escuche lo que Jesús nos dice sobre el cuidado espiritual que debemos tener con nuestros hijos:
“y cualquiera que haga tropezar a algunos de estos pequeños que creen en mi, mejor le fuera que se le colgase una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar”.
 
Hay del mundo por los tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! (MT 18:6)” Empiece por pasar tiempo con sus hijos. Esto es obvio.
Una estrecha relación con sus hijos se logra solo con tiempo. Empiece a tener un comportamiento como el de Cristo.
Podrá decir sus hijos: “Sed imitadores de mí, así como yo lo soy de Cristo”(1 Cor 11:11).
No hay fuerza más grande para un cambio espiritual que el ejemplo de un padre que es hombre espiritual y piadoso frente a los ojos observadores de corazones jóvenes y moldeables.
No es necesario hacer esfuerzos sobrehumanos, ame a su esposa, lleve a su familia a la iglesia, crezca en vida espiritual, pase mas tiempo con su familia, viva su cristianismo; en sus manos está ser un padre que se preocupa por sus hijos.
 
- Enséñeles, por medio de la palabra de Dios (Dt 6:4.)
- Dígales qué es bueno y qué es lo malo (1Reyes 1:6)
- Véalos como un regalo de Dios(Salmo 127:3)
- Guíelos por caminos rectos ( Pr 22:6)
- Ámelos incondicionalmente (Lc 15:11)
- No los provoque a la ira (Ef 6:4)
- Gánese su respeto con el ejemplo (1 Tm 5:8)
- Provea para sus necesidades materiales ( 1 Tm 5:8)
- Traslade a ellos la fe que usted tienes (2 Tm 1:5)
 
Cuando usted se toma el tiempo de suministrar orientación espiritual a sus hijos, está cumpliendo un papel importante en el desarrollo espiritual de su familia.
Así como un pastor guía a su rebaño, usted como padre puede guiar a su “pequeño rebaño” hacia una mejor comprensión de Dios a través del estudio de su Palabra, la oración familiar e incluso la entonación de alabanzas.
¡Padre cristiano, usted debe asumir el liderazgo en esta importante tarea! No delegue esta Responsabilidad en su esposa, juntos determinarán la mejor manera de llevara cabo esta actividad esencial de pastorear los corazones de sus hijos.
 
Estar demasiado ocupado no es una excusa para descuidar la enseñanza de sus hijos. La mayoría de las familias están demasiado ocupadas, y la suya no es la excepción, si algo es importante, de alguna manera va a encontrar el tiempo para ocuparse de eso, de manera especial, cuando sabe que estamos hablando del destino eterno de sus hijos.
 
En una ocasión me encontré con varios líderes de los más importantes ministerios de evangelización. Les solicité que me dijeran quiénes eran, en su opinión, los estudiantes más difíciles de llevar a Cristo.
Sin excepción, y sin dudarlo, me dijeron que eran los hijos de padres cristianos superficiales y solo de nombre. Parecía que los estudiantes de tales hogares no querían tener nada que ver con una religión que no se había vivido en el seno familiar.
 
Amigo mío, la mayor influencia que usted puede tener sobre sus hijos vendrá de su ejemplo cristiano en el hogar, Moisés instruyó a los padres a ser diligentes en enseñar a sus hijos la palabra de Dios (Dt 6:6) cuando les dijo: Cuando estás en tu casa, Cuando vas de camino, Al acostarte, Y cuando te levantes.
Su ejemplo vigoroso como padre espiritual tendrá la más grande influencia humana sobre la dirección espiritual de sus hijos.
 
Veamos la advertencia que hace Pablo a dos clases de padres en cuanto a la forma de tratar a sus hijos:
- Padres, “no exasperéis a vuestros hijos”, para que no se desalienten (Col 3:21). La palabra exaspera significa excitar, provocar, irritar.
Y desalentarse significa descorazonarse, carecer de valor o espíritu, sentirse abatido, emprender un trabajo de una manera descuidada, irritable, malhumorada.
 
Un niño al que se le irrita con exceso de severidad e injusticia por lo general adquiere un espíritu de disgustada resignación que puede llevarlo a la desesperación.
- “Padre, no provoquéis a ira a vuestros hijos” (Ef 6:4). La expresión provocar a ira significa, hacer enojar enfurecer, poner de muy mal humor.
 
Es claro que la Biblia habla de uso de la disciplina. “ El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige” (Prov 13:24). Pero también nos advierte para que disciplinemos con amor, usando métodos apropiados y racionales.
 
Es muy importante que usted y su esposa se pongan de acuerdo sobre cómo, cuándo y dónde corregir a los hijos y porqué. Orar por sus hijos es otro deber del que es la cabeza espiritual de su familia.
Orar para obtener la gracia salvadora de Dios en sus vidas, por su crecimiento espiritual, porque Dios siga trabajando en sus vidas y por sus futuros esposos y esposas. Usted tiene la oportunidad de conducir a sus hijos “hacia arriba” o “hacia abajo”.
 
Yo sé que con la ayuda del Señor, usted continuará tomando la decisión correcta para cada uno de ellos. Condiciones para el fracaso de su hijo.
- Ofrézcale mucho dinero para que gaste a su antojo.
- Permita que escoja sus propios amigos sin restricción.
- Entregue la llave de la casa y permítale regresar tarde en la noche.
- No le pregunte con quién ni cómo pasa su tiempo libre.
- Enséñele a esperar recompensa por cada servicio que realice en beneficio de los demás.
- Procure que nunca lo escuche orando por su salvación y crecimiento espiritual. Condiciones para el éxito de su hijo.
- Logre hacer de su hogar el sitio más alegre y atractivo de la tierra.
- Responsabilícelo para que realice un número limitado de tareas diarias.
- Nunca lo castigue con ira.
- No lo ridiculice sus chifladuras. En cambio háblele con franqueza sobre asuntos en los cuales él se muestre interesado.
- Permítale invitar a sus amigos a casa y a su mesa.
- Preocúpese por imprimir en su mente la idea de que formar el carácter es más importante que hacer dinero.
- Viva a Cristo delante de él en todo momento, así podrá hablarle del Señor con autoridad. –
 Ore con constancia por su salvación y por su crecimiento espiritual.
 
Extracto de “ Un hombre conforme al corazón de Dios ” Jim George


 

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